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Asilo Unzué y Oratorio de la Inmaculada Concepción

Jujuy 77 (Río Negro y Avenida Félix U. Camet)
doc Ordenanza 8342, 10075, 15728 y 19660. Decretos Nac. 325/89 y 437/97. Ley Provincial 11242
E

n 1909 las hermanas María Unzué de Alvear y Concepción Unzué de Casares presentan a la Municipalidad un proyecto para la construcción de un asilo para niñas, en un terreno de 2 hectáreas, propiedad de la primera de ellas. El proyecto del edificio es del Arq. francés Luis Faure Dujarric , autor también del Teatro Odeón de Mar del Plata (demolido luego de un incendio), el Chalet de María Unzué de Alvear (demolido) y la Villa Concepción Unzué de Casares en Olavarría y la Av. Patricio Peralta Ramos (donde funcionara el Museo Vilas y hoy un complejo gastronómico y bar).

Mientras en 1910 se iniciaba la construcción estructural en Mar del Plata bajo la dirección de los constructores Cremonte y Camusso, en Europa se trabajaba en lo ornamental. En 1911 llegaron las Hermanas Franciscanas Misioneras del Corazón de María que se iban a encargar de la atención del Asilo y en septiembre de ese año se concretó la donación del edificio a la Sociedad de Beneficencia de la Capital Federal.

La inauguración del edificio del Asilo Saturnino Unzué (nombre en honor al padre de las donantes) se hizo el 5 de Marzo de 1912 con la presencia de autoridades municipales, provinciales  y nacionales. Uno de los oradores fue el Presidente de la Nación Dr. Roque Sáenz Peña.

En 1950 la Fundación Eva Perón absorbió el patrimonio de la Sociedad de Beneficencia, luego pasó a depender del Ministerio de Trabajo y Previsión y más tarde del Ministerio de Salud y Acción Social, a través del Consejo Nacional del Menor y la Familia.

Hoy el Instituto Unzué cumple una función social y cultural por iniciativa del Consejo Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, cumpliendo programas de promoción de actividades culturales, recreativas y socio-comunitarias.

 

Descripción del edificio del Instituto

El Asilo Unzué es un edificio de pabellones, de estilo ecléctico con influencia de las vanguardias modernas de principios del Siglo XX, en especial de la contemporánea Secesión Vienesa, movimiento artístico–arquitectónico dentro del academicismo. El movimiento secesionista vienés buscaba en sus obras la sobriedad y la elegancia, líneas geométricas puras y decoración despojada, abstracta y estilizada.

El edificio se implanta en un terreno de dos hectáreas (con frente a la costa), presenta un esquema de planta[+] en “H” que se desarrolla en dos niveles donde se distribuyen aulas, oficinas, comedores, dormitorios, talleres, salones, patios, un teatro y en posición central, el Oratorio de la Inmaculada Concepción. El conjunto edilicio (edificio principal, junto a los pabellones y anexos construidos posteriormente entre 1913 y 1927), contiene un importante parque o jardín donde se encuentran la escultura de San Francisco de Asís y el Lobo, una Gruta y la reproducción a escala de la Ermita de la Porciúncula. Todos estos elementos también fueron alcanzados por la declaratoria patrimonial.

Ya pasados 100 años desde su inicio de construcción, se hizo evidente el deterioro en mamposterías exteriores, rejas, ventanas y techos. Esto derivó en varios proyectos de restauración. Los primeros tendieron a restaurar el Oratorio, la pieza más importante a nivel artístico del edificio. Hace muy poco tiempo se terminó de recuperar la fachada completa sobre la calle Río Negro. Los trabajos continuarán en el transcurso de los próximos años encarando la fachada principal (costera) y la que da sobre la calle Santa Cruz.

Descripción del Oratorio de la Inmaculada Concepción

El Oratorio se encuentra en posición central dentro del esquema de la planta[+] general, su acceso es interno. Exteriormente solo puede verse su cúpula de forma piramidal, enmarcada en tres de sus flancos por arcos ojivales  rebajados y anchos. En su flanco oeste puede verse una pequeña bóveda de cañón. La cúpula culmina en un campanario coronado con chapitel[+] y cruz.

El Oratorio se enmarca dentro de la corriente ecléctica pero enfatizando en el neobizantino. El Estilo Bizantino tuvo sus mejores ejemplos en el Imperio Romano de Oriente, más precisamente en la colonia de origen griego de Bizancio. Las características sobresalientes de este estilo es el reemplazo de la piedra por el ladrillo, uso de cúpulas redondas, plantas cuadradas, el uso del mosaico como elemento decorativo, reemplazando esculturas, el “Pantocrátor, que es la figura de Cristo erigido en majestad, los follajes influenciados por las invasiones árabes y ornamentaciones con cruces en formas diversas.

El Oratorio de la Inmaculada Concepción se enmarca perfectamente a la descripción de plantas de estilo griego. Ocho columnas[+] que sostienen a la cúpula (en forma aparente) inscriben un octógono irregular dentro de la planta[+] cuadrada, produciendo un efecto de reducción de espacio y las nervaduras de yeso y la lejanía del Pantocrátor acentúan la verticalidad del espacio interior. La cúpula de diez metros de diámetro “flota” a veinte metros del piso.

Los arcos ojivales que se ven desde el exterior presentan vitrales policromados y en el lado posterior (ábside) se presenta el Pantocrátor. El ábside está totalmente revestido de teselas[+] con láminas de hoja de oro y color, presenta registros geométricos  y rosas místicas de 8 pétalos en estuco[+] policromado.

Mármoles de distinta procedencia pero especialmente de Italia se usaron en los fustes[+] de las columnas, pisos y revestimientos en general. En el piso de la nave de desarrolla un registro de formas geométricas, cuadrados, triángulos, círculos y cruces equiláteras.

El eclecticismo puede explicarse en la variedad de estilos que se pueden apreciar en los distintos elementos compositivos, por ejemplo, el altorrelieve (La última Cena) del altar es renacentista así también como la imagen de la Inmaculada Concepción, tallada en un bloque de mármol de Carrara, las ojivas y la atmósfera creada por los vitrales se aproximan al gótico, las lucarnas  (triforas), el gran arco de medio punto que antecede al ábside y la talla de la puerta de acceso, al románico. Son típicamente bizantinas las ornamentaciones de los capiteles[+] de las columnas, del baldaquino, del púlpito y del comulgatorio.

Merecen destacarse en esta descripción dos elementos que exigen la explicación de lo que representan. Uno está en la intersección del crucero, es una gran lámpara (o lampadario) cuya figura sugiere una rosa mística o rosa-cruz, que era el símbolo del tiempo de las cruzadas, que significa la sangre de Cristo derramada sobre la cruz. El otro elemento destacable es la puerta de entrada, de madera de roble de Eslavonia,  que representa el pasaje de lo profano a lo sagrado y en la que encontramos tallado un árbol de la vida con una cruz latina[+] que culmina en un círculo que contiene una rosa, símbolo del logro absoluto.

El conjunto edilicio (Instituto + Oratorio) está ubicado en una de las zonas más características de la costa marplatense y representa uno de los hitos visuales más importantes de la ciudad. 

El Oratorio de la Inmaculada Concepción fue declarado Monumento Histórico Nacional, el 9 de Marzo de 1989 por el Decreto 325.

El edificio del Instituto Unzué, incluyendo la escultura de San Francisco y la reproducción a escala de la Ermita, en el patio, fue declarado Monumento Histórico Nacional el 16 de Mayo de 1997 a través del Decreto 437.

También fue declarado de Interés Turístico por la Secretaría Nacional de Turismo en 1990, de Interés Patrimonial Municipal en 1991 y Monumento Histórico Provincial en 1992.